En pro de ayudarte a conseguir alquilar un coche sin llevarte sorpresas inadecuadas y nada satisfactorias, en un artículo anterior de Fine rent a car te dimos a conocer fallos en los que no debes caer. En concreto, nos referimos a errores habituales que se cometen con cierta facilidad a la hora de realizar esa gestión.

Pues bien, hoy queremos ampliarte esa lista de meteduras de pata que no debes realizar bajo ningún concepto. Y lo vamos a hacer exponiéndote otras dos:

No revisar los datos finales de la reserva

Puede parecer muy lógico, y lo es, que antes de aceptar una reserva se proceda a revisar adecuadamente los datos que aparecen recogida en la misma. No obstante, aunque resulte increíble, son muchas las personas que caen en el error de no leerla.

El hecho de tener prisa o de querer acabar cuanto antes con la gestión son los dos principales motivos de no revisarla adecuadamente. Y eso trae consigo que puedan surgir problemas de diversa índole.

Así, por un lado, puede haber fallos en el nombre y apellidos de quien hace la reserva y cuando vaya a recoger el coche se tope con el hecho de que se le ponen problemas porque su DNI y esos datos no coinciden.

Por otro lado, puede aparecer un vehículo que no sea el que se quiere o se necesita alquilar. Y eso traerá consigo el inconveniente de tener a disposición un automóvil que no se ajusta a las preferencias que se poseen.

Ni que decir tiene que puede haber fallos en otros aspectos importantes como, por ejemplo, el seguro elegido o las fechas en las que se va a utilizar el coche. Cuestiones que, por tanto, traerán consigo que no se pueda disfrutar de la reserva tal y como estaba prevista y eso supondrá graves inconvenientes a subsanar.

Por eso, hay que pensar que, aunque pueda resultar un engorro comprobar toda la reserva, más lo será el tener que corregir errores que puedan surgir si no está correcta.

Firmar la documentación sin leerla

A la hora de recoger el vehículo reservado será imprescindible firmar la pertinente documentación que otorgará la empresa de alquiler. Un material que siempre hay que leer para cerciorarse de que los datos están correctos o de que no se han añadido servicios o tasas que se desconocen.

Vale, que se pueda ir con prisa, pero rubricar sin leer es un riesgo.